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martes, 25 de noviembre de 2014

Cuento para reflexionar sobre la educación

Kathy Hare Imagen

UN CUENTO PARA REFLEXIONAR SOBRE LA EDUCACIÓN

Esta es una historia indispensable para reflexionar sobre la influencia que nuestras palabras y nuestros actos tienen sobre los alumnos. El cuento de Helen Buckley muestra como, de manera consciente o inconsciente, estamos transmitiendo algo más que conocimientos o habilidades en cada una de nuestras clases. No sólo lo que hacemos, sino también aquello que dejamos de hacer influye en la formación de nuestros alumnos.

Muchas veces la verdadera formación habita entre los pliegues de los libros y libretas, en los tiempos muertos entre clases, en las conversaciones informales de pasillo, en el hecho de compartir un lápiz, en una mirada, en un gesto, en el tono de una respuesta. Muy a menudo la verdadera formación se nos escapa entre los dedos mientras intentamos atraparla en objetivos, normas, planes de estudio y asignaturas.

UN NIÑO.

Erase una vez un niño que acudía por primera vez a la escuela. El niño era muy pequeñito y la escuela muy grande. Pero cuando el pequeño descubrió que podía ir a su clase con sólo entrar por la puerta del frente, se sintió feliz.

Una mañana, estando el pequeño en la escuela, su maestra dijo: Hoy vamos a hacer un dibujo. Qué bueno- pensó el niño, a él le gustaba mucho dibujar, él podía hacer muchas cosas: leones y tigres, gallinas y vacas, trenes y botes. Sacó su caja de colores y comenzó a dibujar.

Pero la maestra dijo: - Esperen, no es hora de empezar, y ella esperó a que todos estuvieran preparados. Ahora, dijo la maestra, vamos a dibujar flores. ¡Qué bueno! - pensó el niño, - me gusta mucho dibujar flores, y empezó a dibujar preciosas flores con sus colores.

Pero la maestra dijo: - Esperen, yo les enseñaré cómo, y dibujó una flor roja con un tallo verde. El pequeño miró la flor de la maestra y después miró la suya, a él le gustaba más su flor que la de la maestra, pero no dijo nada y comenzó a dibujar una flor roja con un tallo verde igual a la de su maestra.

Otro día cuando el pequeño niño entraba a su clase, la maestra dijo: Hoy vamos a hacer algo con barro. ¡Qué bueno! pensó el niño, me gusta mucho el barro. Él podía hacer muchas cosas con el barro: serpientes y elefantes, ratones y muñecos, camiones y carros y comenzó a estirar su bola de barro.

Pero la maestra dijo: - Esperen, no es hora de comenzar y luego esperó a que todos estuvieran preparados. Ahora, dijo la maestra, vamos a dibujar un plato. ¡Qué bueno! pensó el niño. A mí me gusta mucho hacer platos y comenzó a construir platos de distintas formas y tamaños.

Pero la maestra dijo: -Esperen, yo les enseñaré cómo y ella les enseñó a todos cómo hacer un profundo plato. -Aquí tienen, dijo la maestra, ahora pueden comenzar. El pequeño niño miró el plato de la maestra y después miró el suyo. A él le gustaba más su plato, pero no dijo nada y comenzó a hacer uno igual al de su maestra.

Y muy pronto el pequeño niño aprendió a esperar y mirar, a hacer cosas iguales a las de su maestra y dejó de hacer cosas que surgían de sus propias ideas.

Ocurrió que un día, su familia, se mudó a otra casa y el pequeño comenzó a ir a otra escuela. En su primer día de clase, la maestra dijo: Hoy vamos a hacer un dibujo. Qué bueno pensó el pequeño niño y esperó que la maestra le dijera qué hacer.

Pero la maestra no dijo nada, sólo caminaba dentro del salón. Cuando llegó hasta el pequeño niño ella dijo: ¿No quieres empezar tu dibujo? Sí, dijo el pequeño ¿qué vamos a hacer? No sé hasta que tú no lo hagas, dijo la maestra. ¿Y cómo lo hago? - preguntó. Como tú quieras contestó. ¿Y de cualquier color? De cualquier color dijo la maestra. Si todos hacemos el mismo dibujo y usamos los mismos colores, ¿cómo voy a saber cuál es cuál y quién lo hizo? Yo no sé, dijo el pequeño niño, y comenzó a dibujar una flor roja con el tallo verde.”

Helen Buckley

martes, 11 de noviembre de 2014

Los niños nacen dependientes

                        Kathy Hare Ilustration

LOS NIÑOS NACEN DEPENDIENTES, PERO NO ESTÚPIDOS.

Las gacelas Thompson, esas que siempre andan moviendo la cola y cruzando el Serengeti huyendo de los leones, traían sus crías al mundo. Lo que más me sorprendió de todo el proceso fue el sentido de estrés y de urgencia que rodea el momento del parto.

Estos animales pasan su vida en continuo estado de alerta. Las rígidas leyes por las que se rige el ciclo de la vida las obligan a mantener un continuo estado de vigilia, si quieren sobrevivir en un paisaje plagado de depredadores al acecho. Explicaba el documental como el momento del parto se convierte en un momento especialmente crítico, tanto para la madre como para la cría, ya que en este momento se convierten en presas extremadamente vulnerables. Estos animales están dotados de un mecanismo innato de supervivencia que provoca que las gacelas recién nacidas adquieran la capacidad no solo de mantenerse en pie, sino de correr, a los pocos (poquísimos) minutos. Los leones, siempre atentos, se encargan de convertirse en eficaces profesores. A las gacelas les va la vida en ello, no hay septiembre ni reválida posible: O aprenden rápido o… ya no aprenden.

Hay una frase de motivación bastante conocida sobre leones y gacelas que recoge este principio de supervivencia, de urgencia. La frase acaba con la moraleja de “no importa si eres león o gacela, pero cada día, cuando salga el sol, empieza a correr”. Sólo los mejores (más rápidos) sobreviven. Puro y simple darwinismo.

Nosotros nacemos indefensos, desprotegidos, completamente dependientes de los cuidados maternos. Y esta situación se prolongará durante años. Tardamos años en conseguir la autonomía y la soltura que una gacela Thompson obtiene en tan solo un par de minutos de vida. Desde pequeños nos mostramos desamparados, necesitamos del cuidado y de la protección de los nuestros, no solo para sobrevivir, también para desarrollarnos.

Es por ello que, sobre todo durante los primeros años, recae sobre los padres la responsabilidad de ofrecer cuidados y protección a sus hijos. Pero también ocurre que, al amparo de esas protecciones, de esos mimos, a veces excesivos, los niños comienzan su periplo madurativo con la seguridad de que los riesgos y peligros, también los retos, quedarán alejados por sus cariñosos progenitores. En ese afán por amparar a nuestros cachorros, ocurre a menudo que nos excedemos en nuestro cometido y nos adentramos en el peligroso terreno de la sobreprotección.

Es cierto que los niños nacen dependientes, pero eso no significa que no puedan valerse por ellos mismos para nada, eso no significa que tengan la iniciativa de una ameba, eso no presupone estupidez. Ese merito ya es nuestro, de los adultos, de algunos padres empeñados en masticarles la comida.

La norma del “cuanto más mejor” no acostumbra a ser cierta la mayoría de las veces y, desde luego, en el terreno emocional no lo es. No se trata de arropar a nuestros indefensos y desprotegidos polluelos con cuantas caricias y muestras de afecto seamos capaces de imaginar. No se trata de apartar cuántas piedras surjan en su camino por miedo a que tropiecen. No podemos, aunque a veces nos obcecamos en ello, envolver a nuestros pequeños con plástico de burbujas para evitarles todo mal. Pero sobre todo, lo que no podemos es privarles del aprendizaje que precede al dolor, al error, al golpe. Las heridas se curan, los aprendizajes perduran.

Impacta la imagen de la joven gacela Thomson, aún con el dolor y las heridas del parto recientes, masticando la placenta para liberar a su cría para, acto seguido, empujarla con el hocico hasta ponerla en pie y obligarla a iniciar su trote. De la misma forma, cualquier ave empujará de manera decidida a sus polluelos arrojándolos del nido y obligándolos a volar, a buscar por sus propios medios su alimento. Y todos estos comportamientos, no están motivados por la crueldad o por el sadismo animal, sino que nacen del instinto, del amor de una madre que no dudará en interponerse en el caso de que su cachorro sea atacado, sacrificando incluso su propia vida para salvarlo.

Sin embargo, las personas tendemos a prolongar de manera indefinida la, ya de por si dilatada, etapa de dependencia de nuestros hijos. Disfrutamos cobijándolos bajo nuestra ala, ofreciéndolos todo nuestro calor y, retrasando “sine die” el momento de empujarlos para que corran. Este tipo de comportamientos provocan a menudo retrasos importantes en la maduración de aquellos niños que se ven privados de la oportunidad de afrontar sus propios retos, de aprender de sus desengaños, de sus llantos, de sus desilusiones.

Esta es una manera de actuar egoísta, cortoplacista, que solo mira por el bienestar emocional del progenitor, que se siente reconfortado al sentirse centro del mundo, pilar imprescindible para sus cachorros. Pero esta es una peligrosa arma de doble filo que, con el paso del tiempo, se volverá de forma cruel en nuestra contra. Como tan sabiamente decía Aristóteles la virtud habita en el término medio, y es cuestión de supervivencia saber encontrar el necesario equilibrio entre nuestras exigencias emocionales como padres y las necesidades.

Santos Guerra cuando dice que los profesores, también los padres, forman a sus alumnos como los océanos forman a los continentes, retirándose. Y todos, aunque sea difícil, aunque sea doloroso, tenemos que encontrar el momento apropiado para apartarnos del camino, para dejar espacio a que cada cual cometa sus errores. Al fin y al cabo no solo les pertenecen sino que tienen derecho a ellos.


Un excelente reportaje de Nathional Geographic sobre el transcurso del embarazo humano, sin duda no hay que perdérselo. Se llama: "En el viente materno".


Sin duda un texto para reflexionar, a mi personalmente me ha encantado. Mis agradecimientos de hoy van como siempre para kathy Hare por adornar mis entradas en el blog con sus maravillosas e inspiradoras ilustraciones. Y a La mariposa y el elefante por abrirme los ojos en el camino educativo.

Pepita Gominola

jueves, 24 de julio de 2014

El pirata valiente


Muy buenas!! Hacía tiempo que no os hablaba de ningún cuento en especial, y la verdad es que eb verano también se lee, aunque los niños estén de vacaciones no significa que tengan que estar todo el día jugando, también es necesario parar un momento, buscarse un sitio tranquilo, relajarse y abrir un buen libro.

Este popular cuento, es de los preferidos de los más pequeños. Nos da mucho juego el disfraz de pirata y la ambientación del mismo. 

El pirata Juanito es tan feroz (gesto de ferocidad),
que nadie se atreve a levantarle la voz (susurros).

Cuando él se hace a la mar (olas con las manos)
los otros piratas comienzan a temblar (temblor).

A bordo de su enorme bergantín (grande con las manos)
salta sobre las olas como un delfín (juntando las manos subiendo y bajando hacia el frente).

Tiene una espada de oro macizo (observación de la espada)
que pincha como un erizo (pinchazo en el culete).

Allá van él y su loro (acariciar el loro que está en el hombro)
en busca de un gran tesoro (cara de sorpresa).

Mira con su potente catalejo (mirar por el catalejo),
y un barco enemigo ve a lo lejos (señala a lo lejos).

Como no le falta valor (fuerza)
rápido sube al palo mayor (subir escalando).

Pero entonces, oye una voz (escuchar)
-Juanito, baja a merendar- le dice su mamá.

En un periquete, se quita el parche del ojo (quitar)
la pata de palo (quitar) y el pañuelo rojo (quitar).
Y rápido como el viento, baja la escalera (bajar)
pues Juanito sabe que un pirata es más valiente (fuerza)
con la barriga llena (tocar la barriguita).





La historia os la voy a poner a continuación para colgarla en clase o donde queráis, está elaborada por Marisa Moreno.











                             imágenes de un álbum de picasa web


La canción de Juan Rafael Muñoz es todo un éxito. Les encanta ponerse un parche y un pañuelo rojo.

Juanito es un pirata
con pañuelo rojo,
la pata de palo
y un parche en el ojo.
Piiiiiiiii….ratatá, piratatá, piratatatatá,
Piiiiiiiii….ratatá, piratatá, piratatatatá



Si os apetece realizar actividades manuales: Podemos hacer un barco pirata, queda súper chulo!!

 



Nos leemos, un saludo: Pepita Gominola



"Es mejor ser pirata que alistarse en la marina." 

Steve Jobs

"Alejandro Magno increpaba a un pirata que había capturado echándole en cara su profesión. Soy pirata –se oyó responder– porque no tengo más que un barco. Si tuviera una flota, sería un conquistador. Alejandro le dejó en libertad "

Carlos Fisas

“- Va a llegar el momento en el que tengas la oportunidad de hacer lo correcto.
- ¡Me encantan esos momentos! ¡Los saludo con la mano mientras pasan por delante!”
Keira Knightley - Elizabeth Swann
Johnny Depp - Jack Sparro
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miércoles, 16 de abril de 2014

La mariposa azul / The blue Butterfly


Había una vez un hombre que vivía con sus dos hijas curiosas e inteligentes, las niñas siempre hacían muchas preguntas. A algunas de ellas, el hombre sabía responder, a otras.... no.
Como pretendía ofrecerles la mejor educación, envió a las niñas de vacaciones con un sabio que vivía en lo alto de una colina. El sabio siempre respondía a todas las preguntas sin ni siquiera dudar.
Impacientes con el sabio, las niñas decidieron inventar una pregunta que él no supiera responder. Entonces, una de ellas apareció con una mariposa azul preciosa que utilizaría para engañar al sabio.

-¿Qué vas a hacer?- Preguntó la hermana.
-Voy a esconder la mariposa en mis manos y preguntarle al sabio si está viva o muerta. Si él responde que él está muerto abrir mis manos y dejó volar. Si él dice que va a empujar y la aglomeración está vivo. Y por lo que dicen una cosa u otra ... Sucedió la respuesta!.
Las dos niñas fueron entonces al encuentro del sabio, que estaba meditando.
-Tengo aquí una mariposa azul. Dígame sabio, ¿está viva o está muerta?

Sin perturbarse el sabio sonrió y respondió:
-Depende de ti...Ella está en tus manos.
Así es nuestra vida, nuestro presente y nuestro futuro. No debemos culpar a nadie cuando algo falla. Nosotros somos responsables de aquello que conquistamos, Nuestra vida está en nuestras manos, como la mariposa azul.

Nos toca a nosotros qué hacer con ella.
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There once was a man who lived with her two curious and intelligent daughters , girls always asked many questions. Some of them knew the man respond to other .... no.

As he attempted to offer the best education, sent girls on holiday with a wise who lived on top of a hill. The wise always answered all questions without even hesitating.
Impatient with the wise , the girls decided to invent a question he knew not respond . Then one of them came up with a beautiful blue butterfly would use to fool the wise.
- What are you going to do - he asked the sister.

- I'm gonna hide butterfly in my hands and ask the wise if she is alive or dead. If he is dead responds to open my hands and let fly. If he says he 'll push and the crush is alive. And so say one thing or another ... It chanced the answer! .

The two girls then went to meet sage who was meditating .
- I have here a blue butterfly. Tell me wise, is alive or dead?
Unperturbed sage smiled and replied :
- Depends on you ... She's in your hands.

This is our life , our present and our future. We should not blame anyone when something fails. We are responsible for what we conquer , Our life is in our hands , as the blue butterfly.

It is up to us what to do with it.