martes, 7 de octubre de 2014

¿Qué son las Fontanelas?

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¿Qué son las fontanelas?

Las fontanelas (del latín fontanella, "ventana pequeña"), también denominadas puntos blandos o molleras, son las separaciones que, durante aproximadamente 12 a 18 meses, se observan, como parte del desarrollo normal, entre los huesos del cráneo de un bebé, en el sitio donde, en la edad adulta, se formarán las suturas. Después de ese lapso suelen fusionarse, y así permanecerán durante toda la vida adulta de un ser humano.

La función de las fontanelas es permitir el desarrollo de los huesos del cráneo del niño hasta alcanzar el tamaño de los de un adulto. Asimismo, constituyen un mecanismo de protección importante en caso de traumatismo craneal, puesto que, debido a su elasticidad, atenúan el impacto y evitan la fractura de los huesos. Por este motivo, el cráneo de los niños pequeños soporta mejor los traumatismos que el de los adultos.

Estructura anatómica del cráneo de un bebé

El cráneo de un bebé está conformado por ocho huesos craneales separados: el hueso frontal, el Hueso occipital, 2 huesos parietales, 2 huesos temporales), esfenoides y etmoides. Estos huesos se mantienen unidos por tejidos elásticos, fibrosos y fuertes denominados suturas craneales.

Generalmente se observan dos fontanelas en el cráneo de un recién nacido: una en la parte superior en la mitad, justo hacia delante del centro, y otra en la parte de atrás en la mitad. Al igual que las suturas, las fontanelas gradualmente se convierten en áreas óseas cerradas y sólidas. La fontanela posterior (en la parte de atrás de la cabeza) generalmente se cierra para el momento en que el bebé tiene 1 ó 2 meses de edad o ya puede estar cerrada al nacer. La fontanela anterior (en la parte de arriba de la cabeza) generalmente se cierra en algún momento entre los 15 y los 21 meses de edad.

Las suturas y fontanelas son necesarias para el desarrollo y el crecimiento del cerebro del bebé. Durante el parto, la flexibilidad de estas fibras permite que los huesos se superpongan, de tal manera que la cabeza pueda pasar a través del canal de parto sin que se presione ni se dañe el cerebro del bebé.

Terminología



La
fontanela anterior o fontanela bregmática, de forma cuadrangular, está situada entre los dos parietales y las dos mitades del frontal.
La fontanela posterior o fontanela lambdoidea ocupa el espacio triangular entre los parietales y la concha del occipital.
Otras fontanelas constantes son la fontanela ptérica o fontanela anterolateral y la fontanela astérica o fontanela posterolateral.

El cierre precoz o tardío de la fontanela anterior indica un problema de salud. Si se suelda mucho antes de tiempo, se trata de una craneoestenosis y requiere una intervención quirúrgica. Por el contrario, el cierre tardío puede ser síntoma de algunas enfermedades o de situaciones carenciales, por ejemplo, un déficit de vitamina D, necesaria para la calcificación de los huesos.

Normalmente, el tejido fibroso que protege la fontanela es flexible, está ligeramente hundido respecto al resto de la bóveda craneal y late débilmente. La fontanela se presenta ligeramente hundida cuando el bebé está deshidratado. En cambio, una fontanela que sobresale y es dura al tacto puede ser síntoma de un problema de salud.

Información: Wikipedia

sábado, 4 de octubre de 2014

Estilos de enseñanza

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Actualmente no dejamos que los niños más pequeños exploren, investiguen, jueguen y descubran. En su lugar, les ofrecemos instrucción directa, lo que ayuda a que aprendan hechos y habilidades específicas, pero ¿qué pasa con la curiosidad y la creatividad, habilidades aún más importantes para el aprendizaje a largo plazo?

Mientras que la enseñanza de un maestro puede ayudar a los niños a que encuentren una respuesta específica más rápidamente, también hace menos probable que descubran información nueva acerca de un problema, que aprendan a crear una solución nueva e inesperada.

Hasta el momento podemos ver que “estilos de enseñanza” es un enfoque a partir del cual se realiza la función docente. No es un concepto estático, pues la forma de definirla va a marcar el estilo de cada uno. Por los términos utilizados por diversos autores o investigadores, podemos notar también que se ha recurrido a los estilos del liderazgo clásico (autocrático, democrático, laisser-faire) y se ha querido transferir dichos conceptos a los estilos de enseñanza.

El estilo docente está conformado por un conjunto de condiciones o variables que se manifiestan en su modo de actuar, demostrando sus preferencias y aptitudes. A decir de Víctor García Hoz, estas condiciones se sintetizan en su capacidad didáctica, su capacidad de orientación personal y de gobierno, y su tono vital, expresión de su propia persona. 

En síntesis: la intención perfectiva del docente se hace eficaz en la esperanza que tiene respecto de la capacidad de perfección del alumno. Esta esperanza se manifiesta, en un razonable optimismo, característica esencial de este estilo educador.

En todo caso, lo que resulta inobjetable, es que el estudio de los estilos de enseñanza se basa en la constatación de que no todos los profesores enseñan de la misma forma. Pese a que la existencia de los estilos es un hecho ampliamente reconocido, no hay el mismo acuerdo en la clasificación de los mismos, ni en los criterios a seguir para llegar a ella.

El estilo Directo o Centrado en el docente

Sobre este estilo extenderemos mayores ideas, toda vez que ha sido el más analizado por los autores dada su prevalencia sobre los otros estilos en la práctica docente. El estilo directo se caracteriza por exposiciones por parte del profesorado, explicación de conceptos o de procedimientos, preguntas sobre lo explicado, por el ejercicio de un liderazgo elevado; el profesorado da órdenes para que se cumplan, concede muy poca autonomía a los alumnos, recurre constantemente a su autoridad para imponer.

Diferentes estudios muestran que existen procedimientos docentes específicos que los profesores pueden aplicar y que pueden producir un mejor rendimiento académico. Y demostrada experimentalmente la eficacia de unos determinados procedimientos, se trataría de adiestrar a los docentes en esos comportamientos para conseguir una mayor eficacia en los aprendizajes de los alumnos.

Entre finales de los 70 y los 80, diversos estudios plantearon un modelo de instrucción eficaz que hoy en día es calificada como práctica sistemática o instrucción directa, e incluye seis funciones docentes fundamentales con una serie de subfunciones o subtareas. Lo importante de este modelo, es que nos percatamos que resulta ser un modelo con amplia práctica en nuestro medio y en otros contextos hasta la década de los 90, pues a partir de entonces, al surgir los nuevos enfoques pedagógicos, los estilos de enseñanza empiezan a tomar otros rumbos como producto además, que los propios centros educativos exigen ajustes a los estilos personales de los docentes. El modelo se resume de la siguiente forma:

1) Revisión diaria y control de las tareas señaladas el día anterior para casa:
· Control del trabajo hecho en casa
· Repetición en caso necesario
· Revisión del aprendizaje anterior mediante preguntas
· Revisión de las habilidades cuando sea necesario
2) Presentación de nuevos materiales y contenidos:
· Formulación breve de los objetivos que se pretenden
· Visión general y estructuración del tema
· Presentación del nuevo material a través de pequeñas etapas, a ritmo rápido
· Preguntas durante la exposición del material para control la comprensión
· Hacer hincapié en los puntos principales
· Proporcionar suficientes ilustraciones y ejemplos concretos
· Proporcionar exposiciones y modelos
· Dar instrucciones y ejemplos detallados y redundantes.
3) Estudio guiado del estudiante y control de su comprensión:
· Práctica inicial orientada por el profesorado
· Elevada frecuencia de preguntas y sobre-aprendizaje del alumnado
· Las preguntas deben referirse a los nuevos contenidos
· Evaluación de las respuestas del alumnado como control de la comprensión
· Dar instrucciones adicionales, aclaraciones y retroalimentación del proceso, repetición de la explicación si es necesario
· Realizar preguntas a todos los estudiantes y proporcionarles retroalimentación. El profesor debe asignar que todos participen
· Debe asegurarse un 80% de éxito en la práctica controlada
4) Retroalimentación y corrección con repetición de la enseñanza si es necesario:
· Las respuestas correctas deben ir seguidas de otra pregunta de reconocimiento de la exactitud de la respuesta
· Las respuestas incorrectas y vacilantes deben ir seguidas de aclaraciones
· Los errores debe corregirse con más repetición
· Los errores sistemáticos son objeto de especial vigilancia
· Deben obtenerse respuestas concretas a cada pregunta
· Las correcciones deben incluir refuerzo, explicación complementaria, revisión de las etapas, retroalimentación del proceso, volver sobre las explicaciones
· La repetición y las correcciones siguen hasta que el grupo tiene alcanzados los objetivos
5) Estudio independiente por parte del estudiantado:
· Estudio suficiente referido a los contenidos explicados
· Debe provocar sobre-aprendizaje hasta que las respuestas sean seguras y automáticas
· Exigencia de un 95% de práctica correcta
· Conocimiento por parte del alumnado de que el estudio va ser controlado
· Supervisión activa del estudiante mientras trabaja
6) Revisiones semanales y mensuales:
· Revisión sistemática del material aprendido anteriormente
· Controles y asignaciones o trabajos de investigación frecuentes
· Enseñar nuevamente el material

Como vemos, este estilo de docencia calificada por los autores como práctica sistemática o instrucción directa, provoca mayores rendimientos académicos en los alumnos cuando aprenden los contenidos nuevos por sí mismos o unos de otros.
Estos comportamientos del profesor/a configuran un estilo docente que se muestra eficaz sobre todo en áreas de conocimiento y en habilidades que constan de pasos explícitos, de fuerte estructuración interna, que en sí presentan mayor estructuración que otros de la misma área de conocimiento. En cuanto a los tipos de alumnos en los que se manifiesta eficaz este estilo de enseñanza, se señalan los alumnos de los primeros niveles, los que presentan ritmos lentos de aprendizaje y todos los alumnos cuando se enfrentan a contenidos nuevos.

 Críticas al estilo

Las críticas a este tipo de planteamiento docente básicamente hacen referencia a que son eficaces para el desarrollo de capacidades intelectuales inferiores y para la consecución de objetivos operativos y medibles, pero que para el desarrollo de capacidades intelectuales superiores se exige una menor dirección que la existente en la enseñanza directa.

Tampoco en contenidos de resolución de problemas, en el desarrollo de la creatividad, en suscitar actitudes favorables al aprendizaje, en actitudes como la independencia y la curiosidad intelectual se consiguen esa pretendida eficacia que se vincula con los comportamientos propios de la enseñanza directa.
Por otra parte, provoca estrategias de procesamiento de la información enormemente pobres, fundamentalmente memorísticas. Pero las críticas que entendemos más fundamentadas son aquellas que se refieren al paradigma o modelo de investigación que subyace, al modelo de educación que se esconde y se defiende desde esta perspectiva, las críticas al modelo proceso-producto de investigación aplicado a las ciencias sociales en general y a las ciencias de la educación, en particular.

El análisis de las tareas que se realizan en el aula puede servir para estudiar aquéllas que aparecen con mayor frecuencia, que se reiteran constantemente aunque se traten diferentes contenidos y nos situemos en distintos momentos de la jornada escolar.

Tareas como lecturas por parte del alumnado, explicaciones del profesorado, realización de ejercicios del libro de texto, fundamentalmente realizados de forma individual por los alumnos en su pupitre y de forma simultánea, sesiones de preguntas y respuestas, uso de material como papel y lápiz, pizarra y material elaborado por editoras de libros de texto, corrección de ejercicios, etc, son actividades que prácticamente están presentes en todas las aulas y en todas las áreas de conocimiento.
Tales actividades, cuando se reiteran constantemente, suponen una organización del espacio en la que las mesas del alumnado están dispuestas en filas y columnas, cada uno trabaja individualmente, todos realizan en el mismo momento idéntica actividad, queda muy poco espacio para la optatividad y para la toma de decisiones por parte del estudiantado. Para el profesorado significa que el proceso de enseñanza se reduce y se simplifica, que sus actuaciones quedan reducidas a un esquema que se repite una y otra vez y que caracteriza su manera de realizar la enseñanza.

El estilo Indirecto - Facilitador

En líneas generales, el estilo indirecto se caracteriza porque Incluiría poca dirección por parte del profesorado, poco liderazgo y sí, comportamientos de aliento a los alumnos para que sean ellos quienes actúen; aceptación de las ideas y de las propuestas que proceden del alumnado, ayuda en el desarrollo de las ideas y de las propuestas que proceden del alumnado, ayuda en el desarrollo de las ideas de los niños y niñas, alabanzas y estímulos para que actúen.
  Por las características mencionadas, podemos advertir que este estilo que algunos autores denominan Indirecto tiene mucho en común con el estilo que señala Brundage (1980) que denomina “Facilitador”, y veremos por qué. Según Brundage, el estilo facilitador enfatiza que tanto el profesor facilitador como los aprendices, son responsables del proceso de aprendizaje. Además:

þ Las estructuras, los objetivos y la dirección de las actividades propuestas por el profesor, son posibles de negociar.
þ Se ofrece al alumno distintos materiales y actividades simultáneamente, permitiéndoles descubrir significados personales dentro del conocimiento.
þ Se emplea la retroalimentación mediante la alimentación y el reflejo.
Vemos entonces que en este caso el maestro es un guía, pero también un facilitador, tutor y mediador, que responde a los intereses y necesidades de los alumnos; el alumno, por su parte, es activo y autónomo. En este estilo se da un aprendizaje por descubrimiento, hay actitud dialogante, el aprendizaje parte de las necesidades e intereses del alumno, se maneja una conciencia crítica.

1. El docente responde de manera individual y personalizada a los intereses del alumno.
2. El docente sabe escuchar a los alumnos.
3. El alumno desarrolla su proyecto personalizado de trabajo.
4. El docente enseña a través de tutorías y orientaciones en los proyectos desarrollados por los alumnos, ya sea en forma individual o en pequeños grupos.

  Precisamente Piaget y sus seguidores consideran que el papel fundamental del maestro es promover el desarrollo y la autonomía del educando, ayudándolo a construir sus propios conocimientos. Esta enseñanza pone énfasis entonces en la actividad, la iniciativa y la curiosidad del alumno, suponiendo que esta es condición necesaria para la autoestructuración y el autodescubrimiento de sus conocimientos. Piaget afirma que todo lo que enseñamos directamente a un niño, está evitando que él mismo lo descubra y que, por tanto, lo comprenda verdaderamente.

En opinión de Piaget, este rol que asume el maestro es hacer la planificación de la enseñanza abierta y flexible, con un amplio margen para dar cabida a los comportamientos espontáneos y no previstos, al ensayo y al error es proponer a los educandos situaciones problemas reales y significativos cuyas soluciones ellos deben descubrir, esto es, plantearles conflictos cognoscitivos a través de “experiencias claves” (preguntas estratégicas, situaciones novedosas) que provoquen disonancias en sus esquemas mentales.

Asimismo es motivar y proporcionar al niño la orientación necesaria para solucionar problemas movilizando sus saberes previos, es proveer gran variedad de material educativo, particularmente los de carácter divergentes, que motiven al educando y que le permitan ensayar diferentes maneras de enfrentar los aprendizajes deseados; es asimismo función del maestro, evaluar los procesos del aprendizaje (los modos de actuar, de pensar, de sentir del educando), antes que los productos del mismo.

En general, según este estilo, el papel fundamental del maestro, es promover una atmósfera de respeto, de libertad y autoconfianza que permita el aprendizaje de los educandos.

El estilo Técnico o centrados en las materias

Nos acercarnos a su caracterización al considerar a este estilo docente integrado por aquellos profesores despreocupados del sentido y valor de su acción educativa, son simples transmisores de los contenidos que le vienen descritos en el currículum básico. No les importa la calidad de la enseñanza, pues piensan que no es asunto suyo, lo único realmente preocupante suele ser "cómo hacer lo que se les dice que hagan".

Reproducen los estilos y modelos en que fueron instruidos, por ello, no entienden de reformas educativas ni es asunto preocupante, es más, consideran que estas son inventos políticos, piensan que la enseñanza se resuelve en el aula. Nadie debe intervenir en su manera de dar clase, suelen ser muy individualistas en su trabajo.

Constituye un prototipo de profesor obsoleto, cuya única función e incluso obsesión, consiste en cumplir un determinado programa que le viene impuesto, pero en ningún momento se cuestiona qué es lo mejor o lo más adecuado para sus alumnos. Se resiste al cambio ya que no suele creer en él y además supone un esfuerzo adicional por su parte para ponerse al día, siente miedo a lo desconocido, se siente incapaz de cambiar sus hábitos o simplemente no quiere hacerlo.
Observamos que este tipo de profesor es valorado muy positivamente por nuestra sociedad, en la medida en que se le ve como un gran cumplidor del programa docente, lleva al día las exigencias impuestas por la administración, mantiene la disciplina en el aula, sus enseñanzas son útiles porque adiestra a sus alumnos en la resolución de problemas con un marcado carácter funcional y desarrolla estrategias de competitividad haciendo de sus alumnos los triunfadores en la selectividad y con notas de corte para el acceso a estudios universitarios.

Lamentablemente, estos supuestos logros, se dirigen más a nivel personal del propio docente, porque ello supone acciones que mantienen al margen los avances y saberes previos de los alumnos. Se avanza porque así dice el programa, y tiene que culminarlo aún cuando algunos alumnos hayan presentado dificultades en su proceso de aprendizaje.

El estilo práctico

En este otro estilo nos encontramos con profesores que a diferencia de los anteriores se lo cuestionan todo, asumen su labor educativa con gran responsabilidad pretendiendo mejorar. Les preocupan el por qué y el para qué de lo que hacen, quieren dar un sentido teleológico a sus tareas docentes. Suelen ser muy reflexivos en su labor.

Les interesan, sobre todo, que sus alumnos "aprendan a aprender". Utiliza una metodología variada en el trabajo con sus alumnos, son, hasta cierto punto, flexibles al cambio. Suelen ser muy individualistas en su trabajo, lo que dificulta los planteamientos y necesidades de los nuevos enfoques.

Aquí encontramos un estilo docente que a nivel social es valorado como profesor innovador, centrado en los aspectos psicopedagógicos de la enseñanza, con gran aceptación entre sus alumnos, si bien despiertan reticencias y recelos entre sus compañeros. Se le critica de faltos de rigor científico y despreocupado por los aspectos conceptuales (conceptos, nociones e ideas) del currículum. Suelen estar en continua contradicción ya que son lo que la enseñanza necesita, pero nuestra sociedad exige y valora parámetros de calidad educativa centrados en el producto y en la competitividad.

Estilo Colaborador

Centra la responsabilidad del aprendizaje tanto en los alumnos como en los profesores, quienes en conjunto deben descubrir y crear significados, valores, habilidades, estrategias.
El colaborador debe participar con las mismas responsabilidades y derechos que los aprendices y con una pertinencia total al grupo porque los alumnos participan en el liderazgo tanto de las tareas como de las reacciones interpersonales. Este estilo se caracteriza por la negociación del material y por un trabajo en equipo.

  Como podemos notar, este estilo tiene como base lo concerniente al aprendizaje cooperativo o colaborativo. Los grupos de aprendizaje cooperativo se basan en una interdependencia positiva entre los miembros del grupo, donde las metas son estructuradas para que los estudiantes necesiten interés por el rendimiento de todos los miembros del grupo tanto como por el propio, cosa que no ocurre en las técnicas tradicionales de grupo. Como sostiene Rue, "sólo puede alcanzar sus objetivos si y sólo si los demás consiguen alcanzar los suyos".

  El rol del profesor no se limita a observar el trabajo de los grupos sino que a supervisar activamente (no directivamente) el proceso de construcción y transformación del conocimiento, así como las interacciones de los miembros de los distintos grupos
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En los grupos de aprendizaje cooperativo hay una clara responsabilidad individual donde se evalúa el dominio que cada estudiante tiene del material asignado, a cada estudiante se le da retroalimentación sobre su progreso, y también al grupo se le proporciona retroalimentación sobre cómo cada miembro está progresando para que los demás miembros del grupo sepan a quien hay que ayudar y animar.

  Es importante acotar que el estilo colaborativo apoyado en la pedagogía Vigostkyana, sugiere que el docente es un profundo conocedor de la dinámica de los grupos de estudio y aprendizaje, ya que aquí de lo que se trata es de que en ello impere el compromiso con la colaboración para que los que más saben, más entienden, más comprenden y más estrategias de pensamiento han desarrollado para “aprender a aprender” colaboren con los que poseen un nivel de desarrollo inferior y estén interesados en lograr aprendizajes significativos.

El estilo Planificador

El docente planea con anticipación sus actividades para apoyar a los alumnos tomando en cuenta las diversas clases de aprendizaje e inteligencias, y es un evaluador en el proceso; el alumno responde y es activo. Aquí predominan la multiplicidad de estrategias.

1. El docente entrega con anticipación el plan de actividades.
2. El docente evalúa en forma constante los temas desarrollados, para retroalimentar los procesos enseñanza-aprendizaje.
3. El docente entrega oportunamente los materiales necesarios para el desarrollo de actividades.
4. El docente explica con anticipación cómo se va a evaluar.
5. El docente utiliza diferentes estrategias didácticas para responder a los objetivos y apoyar el aprendizaje
6. El alumno planea y prepara con anticipación sus actividades

Estilo Investigativo

Es aquel que está orientado a la generación de nuevos conocimientos, con una mirada compleja e interdisciplinaria; el alumno es activo, exigente y está encaminado al desarrollo de proyectos científicos. Conciben que los problemas son claves para el desarrollo del conocimiento y del aprendizaje.

1. El docente propone problemas interdisciplinarios que generan, de parte de los alumnos, proyectos para buscar soluciones.
2. El docente orienta la enseñanza con enfoque interdisciplinario e investigativo.
3. El docente estimula la generación de problemas por parte de sus alumnos y el desarrollo de proyectos.
Lo que se espera, fundamentalmente, es que el alumno, piense con sentido interdisciplinario e investigativo, desarrolle procesos de búsqueda y aplique procesos sistemáticos de investigación científica.

Los estilos de enseñanza y su importancia en el proceso educativo

En este punto, queremos extender algunas reflexiones sobre la importancia de los estilos de enseñanza en el proceso educativo. Personalizar la educación es asumir un estilo, una forma de ser docente, que supone una cierta normatividad en el quehacer educador. Implica un estilo de educador que tendrá particular incidencia en el estilo de aprendizaje del alumno. La enseñanza no es neutra,

La presentación de valores y disvalores es inseparable de la tarea docente. El clima que genera en la clase, la evaluación que plantea, el método que usa, las bibliografías, pueden ser ejemplo de amor a la verdad, generosidad justicia, alegría.

Se entiende por orientación al proceso de ayuda a la persona del alumno, con el fin de que desarrolle la capacidad de conocerse a sí mismo, al mundo que lo rodea, de descubrir el sentido de su vida y decidir la solución a los problemas que ella le plantea.
La misión esencial de la docencia como orientación, es ayudar al alumno a formular su proyecto de vida, y a fortalecer su voluntad de modo que sea capaz de llevarlo a término. Es un proceso interactivo entre profesor y alumno en el que los dos se perfeccionan mutuamente.

El peligro de la relación docente – alumno, es que esta sólo quede en la relación didáctica. En realidad, esta relación didáctica sólo será completa si se centra en un proceso comunicativo eficaz, que lleve al docente a asumir un estilo que oriente permanentemente al alumno. Este será un rasgo esencial de su profesionalismo.

Por ello es importante atender el estilo docente, pues a través de éste tiene la capacidad de influir en la formación de actitudes de los alumnos, básicamente por tres caminos: la presentación de modelos de identificación, la selección y valoración de la información que proporciona, y el empleo de los incentivos necesarios para el logro de un aprendizaje formativo.

Los procesos de identificación con el docente como modelo personal y profesional son especialmente importantes en la formación de los estudiantes. Los aprendizajes sociales adquiridos durante su formación son más significativos que los aprendizajes cognitivos. Particularmente cobra importancia lo que se enseña, cuando se enseña, aquello que se manifiesta a través del ejercicio de la autoridad, del estilo evaluador, de los gestos de las palabras.

Por ello, la personalidad del profesor, su afectividad e implicación respecto del alumno constituyen un verdadero factor mediador para el aprendizaje. Este estilo de ejercer la función docente sólo se puede concretar con: Convicción, coherencia en sus actitudes y formas de acción, confianza, respeto.
Para ello, este estilo deberá basarse en una serie de capacidades: Dialogo y comunicación (empatía) flexibilidad apertura mental, orientación potenciadora (indagación, interiorización), capacidad de critica constructiva, un estilo docente que promueva el estilo personal autónomo y asesorado, que implique dificultad y esfuerzo.

Todo ello deberá contemplarse a la hora de reflexionar acerca de la formación docente, y considerar especialmente, la influencia que en los futuros profesionales de la educación, ejercen los estilos educativos de los docentes encargados de este proceso.
Concluimos esta breve reflexión apuntando algunas líneas de análisis que pueden ser de utilidad al plantear cuestiones tan trascendentes como: calidad, eficacia, formación del profesorado, cometidos de la administración, y pensamos en quién puede llevarlo a cabo:

þ Quien sin renunciar a sus propias ideas cuenta con quienes participan en la misma acción de enseñar y aprender aunque la negociación entrañe dificultades.
þ Quien cuestionando los contenidos y el programa enfoca sus clases de una forma mucho más dinámica para mediante la apertura de la inteligencia y el pensamiento llegar a unos resultados mucho más abiertos que la simple obtención de notas, buscando un nuevo sistema educativo que asegure el éxito en el aprendizaje.
þ Quien entiende que trabaja entre y con personas y toma en consideración todo lo que ello conlleva en el proceso de enseñanza y aprendizaje.
þ Quien es capaz de utilizar la reflexión como vía para discernir dónde queda la responsabilidad a la hora de tomar decisiones.
þ Quien ilusionado, se interesa por aprender de sus alumnos devolviéndoles el rol de compañeros de aprendizaje con toda la responsabilidad que ello conlleva en el desarrollo del pensamiento.
þ Quien establece las condiciones de enseñanza y aprendizaje de tal manera que favorece experiencias mucho más ricas de las que pueda dar una materia concreta, sin fomentar ni contribuir a desarrollar el afán de competitividad.

Fuente: Charo Davalos R.
 

martes, 30 de septiembre de 2014

Saber Preguntar

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APRENDER A PREGUNTAR, PREGUNTAR PARA APRENDER

Entre los 3 y los 5 años, el lenguaje infantil experimenta un gran desarrollo. Este desarrollo permite a los niños pedir y dar información, expresar dudas y sentimientos y seguir conversaciones. Estas nuevas capacidades se relacionan con la fase de las preguntas. El niño ya puede investigar su entorno a través del lenguaje, preguntando lo que quiere saber.

Asimismo, el niño experimenta sus nuevas capacidades lingüísticas. Ahora que puede pedir información y entender las repuestas, ejercita esta habilidad a base de hacer preguntas constantes. De esta manera, el niño va adquiriendo mayores destrezas lingüísticas.

Del mismo modo, el niño ejercita sus habilidades de comprensión del lenguaje procesando la información que el adulto le da en sus respuestas. Esto también le sirve para aprender palabras nuevas.


El tema de la pregunta pedagógica como herramienta de aprendizaje, ha sido quizás, uno de los temas que menos debate ha suscitado en la institución educativa, y sobre el que menos se investiga y publica en nuestro medio, a pesar de ser un tema tan importante y necesario en la dinámica de los procesos formales de adquisición de conocimientos. Entre tantos otros, éste parece ser uno de los problemas que más afecta la calidad de la educación. El problema es tal, que los docentes y alumnos nos vemos a menudo enfrentados a un sistema educativo anquilosado, que no cuestiona el objeto del conocimiento y mucho menos los procesos de aprendizaje autónomo.

Lo cierto es que el sistema educativo que nos rige, a pesar de que ha sufrido unos ligeros cambios en la última década, todavía persisten en él algunas tendencias pedagógicas reaccionarias y restrictivas que acentúan la sumisión y la cultura del silencio en los educandos. Por lo que es inaplazable rebatir en la institución escolar los rezagos de la educación bancaria o tradicionalista para oponerle una educación en la cual el alumno fundamente su aprendizaje mediante el uso reflexivo de la pregunta, y sea un constructor, un gestor de sus propios conocimientos, y ojalá, mediado por las interacciones de sus propios compañeros de grupo y amigos, que soportan las mismas necesidades de conocer y de saber, y que de alguna manera son afectados por problemas de la vida diaria que exigen soluciones.

Así pues, con las limitaciones que pueda tener este artículo sólo se pretende hacer una pequeña contribución acerca de un tema tan extenso y de tanta trascendencia para la tarea educativa como es el referido al aprendizaje teniendo a la pregunta como recurso pedagógico. De otra parte, se vislumbra que lo más importante y necesario en todo ello, sería que en la práctica cotidiana maestros y educandos aprendiéramos a valorar el uso de la pregunta en nuestras relaciones interpersonales, y que llegáramos a considerarla como fuente de conocimiento tanto en la vida corriente como en el aula escolar. Ésta es, sin duda, una de las funciones más importante que debe y tiene que abordar la pedagogía liberadora y humanista del siglo XXI.

Dialéctica: el arte de hacer pregunta

El filósofo Hans-Georg Gadamer, en su libro "Verdad y método", nos ilustra ex profeso lo pertinente a la pregunta. Preguntar quiere decir abrir, abrir la posibilidad al conocimiento. El sentido de preguntar consiste precisamente en dejar al descubierto la posibilidad de discutir sobre el sentido de lo que se pregunta. Una pregunta sin horizonte o sin sentido –escribe el autor–, es una pregunta en vacío que no lleva a ninguna parte. De acuerdo con Gadamer, el preguntar es también el arte de pensar. Podemos decir, interpretando el sentido de sus palabras, que preguntar y pensar son dos procesos intelectuales inseparables; primero, porque quien pregunta formaliza la búsqueda reflexiva del conocimiento; y segundo, porque si el hombre piensa y tiene conciencia de ello, puede así mismo plantearse preguntas y posibles respuestas; a partir de este necesario enlace se producen nuevos conocimientos.

Desde los tiempos de Grecia clásica, el arte de preguntar se ha llamado dialéctica, porque es el arte de llevar una auténtica conversación. Para llevar una conversación es necesario en primer lugar que los interlocutores no argumenten al mismo tiempo. La primera condición del arte de conversar es asegurarse de que el interlocutor sigue el paso de uno. Llevar una conversación quiere decir ponerse bajo la dirección del tema sobre el que se orientan los interlocutores. Requiere no aplastar al otro con argumentos sino balancear realmente el peso objetivo de la opinión antagónica. La conversación como comunicación interpersonal tiene necesariamente una estructura de intercambio de pregunta y respuesta. Por ello, en toda conversación, sin que esto sea mirado como un ritual académico, el arte de preguntar está siempre presente como recurso pedagógico, como una posibilidad dinámica de apertura al conocimiento.

En nuestra práctica pedagógica hemos observado que los diferentes espacios socializados y de convivencia que nos brinda la escuela pueden ser el mejor escenario para recuperar y perfeccionar el arte de la conversación entre alumnos y maestros. También hemos visto que el arte de conversar es considerado como un don natural y como cualidad adquirida por el ser humano, que implica sobre todo corroborar y negociar ideas y puntos de vistas diferentes; coincidir y llegar a acuerdos de beneficio mutuo mediante el discernimiento de las ideas. Asimismo, advertimos que quien sabe conversar sabe dialogar y posee también el poder de la persuasión. Además debemos tener presente que para llevar a cabo una agradable conversación en la escuela (o fuera de ella) siempre se encuentra el momento oportuno y el lugar adecuado, y lo más importante, el motivo de un buen tema. La conversación es una necesidad vital que restituye y alegra el espíritu de todo ser humano.

Fundamento pedagógico de la pregunta

Desde la perspectiva del estudio pedagógico, se dice que la pregunta tiene una importancia enorme en el aula, y es susceptible de ser aprendida y/o enseñada. En sintonía con este requerimiento, los docentes en el aula podemos orientar a los alumnos por medio de talleres en el necesario pero difícil arte de preguntar. Es significativo que el alumnado aprenda a formular sus propias preguntas. El educando puede elaborar preguntas a partir de la lectura de un texto, de la información de la clase, de la observación de una lámina o de los resultados de una experiencia, de una excursión a la naturaleza, de una visita a un centro de interés científico, entre otros. El uso de la pregunta es sustancial porque propicia la reflexión, el planteamiento de problemas o hipótesis. Favorece, además, la expresión oral y/o escrita, la comunicación entre estudiantes, su atención y la creación de un ambiente favorable de aprendizaje. En este mismo sentido, el profesor, refiriéndose a un capítulo o a una unidad del libro, puede enseñar a l@s alumn@s a proponer un cuestionario sobre el texto, haciéndose preguntas que exijan no solamente reflexión sino también deducciones y conjeturas.

La reflexión y la aplicación de la pedagogía de la pregunta concuerdan muy bien en el modelo educativo de la Escuela Nueva, que implica, desde luego, no sólo innovar e implementar métodos y estrategias, de los materiales, de los ambientes y espacios educativos, sino también rescatar el papel crítico-constructivo de los educadores y de los alumnos. En este tipo de escuelas, el maestro y los alumnos establecen sinceros y fuertes lazos de amistad. Allí se reconocen y se valoran mutuamente. En la Escuela Nueva, se fomenta una educación humanista, personalizada y liberadora, que respeta al hombre como tal, y los resultados, por supuesto, son más alentadores que en la escuela tradicional.

En este contexto, Paulo Freire en su libro "La pedagogía de la pregunta", plantea que “los maestros y alumnos, se reúnen en el aula de clase para plantearse preguntas acerca de los problemas prácticos de sus vidas, de sus comunidades y del conocimiento que esperan construir”. Esa aula de clases que tanto interesaba al pedagogo brasileño tiene su epicentro en la Nueva Escuela, la misma que se origina con la corriente de la pedagogía activa. Para el maestro Freire, la pregunta es el eje medular, es el activador del pensamiento y del discurrir sobre los diferentes asuntos que se plantea el grupo como tarea.

Decía Freire que “las preguntas ayudan a iniciar procesos interactivos de aprendizajes y solución de problemas, lo mismo que mantenerlos hasta cuando se logran los objetivos y se planteen nuevos problemas y nuevas situaciones de aprendizaje en este continuo trasegar que es la vida.” La pregunta es, además, un elemento pedagógico que estimula y da solidez al proceso de autoaprendizaje. Es una herramienta de primer orden en el proceso de aprender a aprender.

La pregunta debe acompañar y, de hecho, acompaña al ser humano durante todo el desarrollo de su vida. Vivir, podríamos decir, es preguntar, es estar preguntando constantemente. Para Gadamer, por ejemplo, quien no se hace preguntas no es porque se haya vuelto tonto sino porque no necesita saber. Para poder preguntar hay que querer saber, esto es, saber que no se sabe. Esto significa tener una postura humilde frente al saber. Esto es equivalente a la ignorancia docta de Sócrates, que consistía precisamente en decir “sólo sé que nada sé”, cuando en realidad él era el sabio más grande de toda Grecia. En cambio, una persona que se cree que lo sabe todo, que se jacta de ser sabio, bloquea toda posibilidad de aprendizaje. Y, por el contrario, lo que puede ocurrir en los interminables procesos de aprendizaje, es que quien no sepa la respuesta –en un momento determinado-, debe reflexionar sobre la pregunta planteada.

En términos generales, la ciencia, el conocimiento y la solución de problemas se inician y se nutren continuamente a partir de las preguntas. Freire nos dice que “el origen del conocimiento está en la pregunta, o en las preguntas, o en el mismo acto de preguntar; me atrevería a decir que el primer lenguaje fue una pregunta, la primera palabra fue, a la vez, pregunta y respuesta, en un acto simultáneo”. Con ello, Freire nos quiere significar que la pregunta es de naturaleza humana, y por tanto, el hombre como ser histórico-social se debe a que ha logrado constituir un lenguaje articulado y pensado a partir de la formulación de sucesivas preguntas. En la medida en que el hombre que posea suficientes elementos lingüísticos tenga la posibilidad de pensar mejor, y poseer una mayor capacidad y calidad en su pensamiento, desde luego, podrá formularse preguntas con mayor sentido.

Sin embargo, la educación y los maestros tradicionales se olvidaron de las preguntas y que con ellas empieza el conocimiento. Con la pregunta, en términos de Freire, nace también la curiosidad, y con la curiosidad se incentiva la creatividad. Con la educación tradicional, dice Freire, se castra la curiosidad, se estrecha la imaginación, y se hipertrofian los sentidos. Históricamente en educación hemos tenido el predominio de una pedagogía de la respuesta sobre una pedagogía de la pregunta, en la que los modelos de aprendizaje se apoyan en meros contenidos ya elaborados que deben ser transmitidos por el profesor. De ahí, que sea indispensable en la escuela contemporánea implementar el método de la mayéutica socrática como recurso pedagógico. A veces los maestros olvidamos que “el ser humano es filósofo por naturaleza que, si se le ofrece la oportunidad, se hace preguntas a todas las edades y, a partir de ellas, descubre el mundo y que poco a poco va apropiándose de él”. Por lo que vemos, los recursos que requiere el maestro para desarrollar la pedagogía de la pregunta son más bien sencillos, nada del otro mundo. Para estos fines un maestro real, un maestro auténtico, sólo requiere de un poco de ingenio y de destreza intelectual, y de una dosis de buena voluntad. Eso es todo lo que se necesita.

Sócrates: la pregunta como arma ideológica

Sócrates, como se ve en la novela El mundo de Sofía, además de apuntar en el proyecto filosófico socrático, también destaca la importancia de la pregunta como arma ideológica. En este sentido, se escucha la voz del narrador que dice:

“Los que preguntan, son siempre los más peligrosos. No resulta igual de peligroso contestar”. El narrador en la novela, en una frase muy contundente, dice: “Una sola pregunta puede contener más pólvora que mil respuestas”. La voz omnisciente del narrador, para cerrar el tema, dice: “La humanidad se encuentra ante una serie de preguntas importantes a las que no encontramos fácilmente buenas respuestas”. Aquí, en el final, percibimos una idea plena de sabiduría acerca del sentido de la pregunta, que queda flotando en el ambiente tal vez con la intención de dejar en los lectores una sensación de tranquilidad y desconcierto, muy parecida a la que produce la duda metódica.

Sería de gran importancia que los docentes y los alumnos pusiéramos en práctica algunas de las ideas expuestas por Jostein Gaadner, en la seguridad de que lograríamos ser más consecuentes con el sentido pedagógico y educativo de la pregunta, que por lo demás, es un derecho que se merece todo ser humano, y del cual no podemos ni debemos renunciar. Por el contrario, la pregunta es una manera de enfrentar corajudamente el mundo. Aunque con el uso de la pregunta sólo encontraremos en el mundo respuestas explicando verdades relativas.

Un aula que no pregunta

Por lo general, el estudiante pregunta para aclarar lo que dijo el maestro en el aula y no para investigar después. En sus preguntas no existe el derecho de la duda. Las preguntas suelen ser del mundo cotidiano, del tema que se trata en el instante de la clase... y nada más. De ahí que nuestros estudiantes” –en su gran mayoría– casi nunca se formulen preguntas sobre la vida, el trabajo, la familia, los problemas que estremecen al país. Da la impresión de que nuestros alumnos fueran invulnerables a las durezas de la vida real, y no les interesara saber nada de lo que ocurre en este país y en este planeta. ¡¡¡Y lo más grave en todo esto es, que si el maestro insiste en preguntar, entonces el estudiante se molesta!!!

Las preguntas...

Una cuestión de método

Muy a nuestro pesar, tenemos que aceptar que se tiene una aula que no pregunta. Que no cuestiona... mucho menos refuta y controvierte el conocimiento. De este modo ya sabemos que el conocimiento no trasciende ni se enriquece. Pero los docentes frente a este problema pocas veces hemos indagado cuáles son las causas por las que los niños y adolescentes no formulan preguntas ni cuestionan el conocimiento. Es posible que la solución del problema esté en nuestras manos, en los procedimientos de enseñanza, o en que estemos lejos de los centros de interés y de las preocupaciones actuales de los educandos, o que simplemente por falta de motivación, nuestras clases resultan muy pesadas y aburridas. ¿Merece la pena entonces que revisemos o cambiemos nuestra arrogancia frente al conocimiento, haciendo que la participación de los alumnos en la clase sea más fructífera? ¿Valdrá la pena rescatar la importancia fundamental del método socrático, sobre todo, el diálogo, la discusión para buscar la verdad? ¿O será necesario que ensayemos en el aula la hermenéutica gadameriana que nos permite hacer en primer lugar, un análisis de los textos escolares para poder comprender después nuestra realidad? ¿O será que para disminuir ese divorcio entre educación y realidad hace falta tender un puente que ligue los acontecimientos que se dan en la escuela con lo que se dan en la vida? De acuerdo a las peculiaridades de nuestra cotidianidad en el quehacer pedagógico, ¡¡¡todas las supuestas causas anotadas son más que posibles!!!

Sin llegar al punto extremo del racionalismo filosófico, y sin tratar de idealizar las bondades de tales métodos, me atrevo a creer que sí hace falta un poco de todo esto. Sólo que para tener éxito en este empeño, primero tendríamos que cambiar medularmente nuestra manera de pensar. Es aquí donde más se necesita de la filosofía como la disciplina.

Sobra decir que la filosofía es la disciplina que mejor nos prepara para pensar y para plantearnos preguntas sobre la vida, la naturaleza, el mundo, la sociedad, el conocimiento y los universos: el concreto y el imaginado, inclusive, nos ayuda a pensar y a descubrir y a relacionar muchas incógnitas o preguntas aplicables a todas las asignaturas escolares. Podemos decir, de manera sintética, que toda pregunta por simple que nos parezca tiene implícitamente un sentido filosófico, el cual es descifrable en la medida que utilicemos adecuadamente la razón de la inteligencia y la razón del corazón. Pero también curiosamente encontramos personas que jamás se han hecho preguntas significativas en relación con el mundo, la sociedad y con su propia existencia. Esto último, es inevitable que ocurra, lo que no quiere decir, que no sea preocupante y lamentable que suceda.

A manera de conclusión

El propósito de esta reflexión es para que los maestros y los alumnos adoptemos mutuamente una actitud crítica y creativa frente a la pedagogía de la pregunta. Tenemos que cambiar aquellos procesos de enseñanza dogmática, represivos y verticales, por nuevos estilos que sean democráticos, humanistas, participativos, polémicos y críticos, a fin de que nuestros alumnos y nosotros mismos como docentes nos sintamos no sólo a gusto en el ejercicio de nuestro trabajo.
 


Información: Paulo Freire: Pedagogía de la pregunta",
www.elbebe.com; Calvo, José M. (1994). Educación y filosofía en el aula. Barcelona: Editorial Paidós.  ¿Tu hijo no para de hacer preguntas? Desarrollo del niño de 3 a 5 años.


Frases de Paulo Freire:

"Es necesario desarrollar una pedagogía de la pregunta. Siempre estamos escuchando una pedagogía de la respuesta. Los profesores contestan a preguntas que los alumnos no han hecho" 

"Mi visión de la alfabetización va más allá del ba, be, bi, bo, bu. Porque implica una comprensión crítica de la realidad social, política y económica en la que está el alfabetizado".

"La Pedagogía del oprimido, deja de ser del oprimido y pasa a ser la pedagogía de los hombres en proceso de permanente liberación."

 "El estudio no se mide por el número de páginas leídas en una noche, ni por la cantidad de libros leídos en un semestre. Estudiar no es un acto de consumir ideas, sino de crearlas y recrearlas".

 "Enseñar exige respeto a los saberes de los educandos".

"Enseñar exige la corporización de las palabras por el ejemplo".

"Enseñar exige respeto a la autonomía del ser del educando".

"Enseñar exige seguridad, capacidad profesional y generosidad".

"Enseñar exige saber escuchar".

martes, 9 de septiembre de 2014

¡Vuelta al cole!

Imagen by Shirley Ng

Septiembre: Vuelta al cole!!!!

Hola!!! ¿Qué tal esas vacaciones?, ¿Deseando volver a la rutina?, Yo en parte si, me gusta tener cierto orden en todo y la rutina es uno de los mejores sistemas para ello. Pero no quiere decir que las vacaciones no sean necesarias (al contrario!!), descansar y desconectar de todo hace que vuelvas con más ganas a tu rutina.

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A mi sinceramente me han sentado de lujo, estar "aislada" unos días sin internet, sin móvil, sin wifi y demás familia ....parece imposible en la sociedad que vivimos actualmente, pero os digo que es un lujo que poca gente se puede permitir con lo sencillo que es, y además sienta de maravilla :).

Aquí estamos en un nuevo mes (Septiembre) dispuestos a volver a nuestra rutina particular y cargados de energía!!

El post que os traigo hoy trata sobre unos juegos musicales que he seleccionado ideales para vuestro rincón musical en el aula.

Los estudios reflejan que la música favorece la capacidad de los niños para la atención y la concentración, potenciando así su rendimiento en el colegio. La música estimula la memoria, el análisis, la síntesis y el razonamiento, y por lo tanto, el aprendizaje.

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Beneficios de aprender música desde niños

A los niños y bebés no se les debe limitar a escuchar exclusivamente canciones de cuna, porque también tienen capacidad para disfrutar y recordar música clásica. Escuchar distintos tipos de música, les ayudará a aprenderla, a reconocerla y a disfrutarla.

JUEGOS

"Personajes con música"

Los niños se distribuirán en tres grupos, cada uno de los cuales simulará ser un personaje del cuento musical "Pedro y el lobo", concretamente "Pedro", el pájaro "Sacha", y la pata "Sonia". Cada grupo se moverá libremente, al escuchar el fragmento musical que le corresponda (fragmentos musicales de presentación de los personajes de "Pedro y el lobo", de Prokoliev) y siguiendo el ritmo de la música.

"Con nuestro cuerpo"

- Subir y bajar

Para llevar a cabo esta actividad, el profesor utilizará un xilófono, una flauta de émbolo o un teclado.
Si usa un xilófono o teclado, realizará glissandos*, desde el sonido más agudo al más grave y viceversa. Si utiliza la flauta de émbolo producirá de forma continua sonidos, que irán del más agudo al más grave, y al contrario. Así los niños, realizarán movimientos con su cuerpo, subiendo y bajando, en función de la altura del sonido escuchado. También puede utilizarse una silla para subir o bajar en cada momento.

*Glissando: Un glissando (en plural, glissandi; del francés glisser, "resbalar, deslizar") en música es un adorno, un efecto sonoro consistente en pasar rápidamente de un sonido hasta otro más agudo o más grave2 haciendo que se escuchen todos los sonidos intermedios posibles dependiendo de las características del instrumento. La técnica interpretativa variará en función del instrumento musical que deba ejecutar el glissando.


"Canto como me siento"

Se trata de cantar una canción conocida por todos ("El cocherito leré"), intentando imitar diferentes estados de ánimo: alegres, enfadados, cansados, riéndonos porque nos hacen "cosquillas", despistados, muy atengos a algo, dormidos...,etc.


El cocherito, leré
me dijo anoche, leré,
que si quería, leré
montar en coche, leré.

Y yo le dije, leré
con gran salero, leré,
no quiero coche, leré
que me mareo, leré.

El nombre de María
que cinco léteas tiene:
la M, la A, la R,la I, la A.
MA-RÍ-A.

"Canción"

Todos los niños forman un corro, excepto uno que se queda fuera de él. Mientras se canta la canción, el corro gira y en la parte recitada, el lobo irá respondiendo cada vez con el nombre de una prenda. Cuando termine de "vestirse", saldrá a perseguir a los demás.

"Jugando al escondite"

Jugando al escondite en el bosque anocheció
Jugando al escondite en el bosque anocheció
Y el cuco cantando el miedo nos quitó
Y el cuco cantando el miedo nos quitó
Cu-cu, cu-cu.
- Lobo, ¿dónde estás?
- ¡Estoy tumbado y descansando!

Jugando al escondite en el bosque anocheció
Jugando al escondite en el bosque anocheció
Y el cuco cantando el miedo nos quitó
Y el cuco cantando el miedo nos quitó
Cu-cu, cu-cu.
- Lobo, ¿dónde estás?
- ¡Estoy poniéndome los pantalones!

Jugando al escondite en el bosque anocheció
Jugando al escondite en el bosque anocheció
Y el cuco cantando el miedo nos quitó
Y el cuco cantando el miedo nos quitó
Cu-cu, cu-cu.
- Lobo, ¿dónde estás?
- ¡Ahora me veréis y os comeré a todos!


"Buscamos la música de personajes"

Teniendo varios instrumentos en el centro de un corro, el profesor irá diciendo algún personaje de cuentos populares: Caperucita, el lobo, la bruja, los cerditos, la mamá cabritilla, Pulgarcito, la bella durmiente, el príncipe de Blancanieves, etc. Por turnos, cada alumno cogerá el instrumento que elija y tratará de producir la música para personificar al personaje que les toque, También, cada niños, puede elegir su personaje.

Audiciones:

- "El lago de los cisnes: escena", de Tchaikovsky.
-"Escenas de niños: historias divertidas"; de Schumann.
-"Pedro y el lobo", de Prokofiev.
-Sonata "Claro de luna" (Primer tiempo), de Beethoven.
-"Pequeña serenata nocturna: Rondó de W.A. Mozart.
- "La Bella Durmiente": introducción de Tchaikovsky.

"La música es el lenguaje que me permite comunicarme con el más allá."
Robert Schumann (1810-1856) Compositor alemán.


"La música es sinónimo de libertad, de tocar lo que quieras y como quieras, siempre que sea bueno y tenga pasión, que la música sea el alimento del amor."

Kurt D. Cobain (1967-1994) Músico estadounidense

"La música es para el alma lo que la gimnasia para el cuerpo."

Platón

"La música constituye una revelación más alta que ninguna filosofía."

Ludwig van Beethoven (1770-1827) Compositor y músico alemán.

"En verdad, si no fuera por la música, habría más razones para volverse loco."

Piotr Ilich Tchaikovski (1840-1893) Compositor ruso.

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Hasta el próximo post, a partir de ahora seguiré publicando todos los Martes y Jueves salvo alguna excepción.

Un saludo

Pepita Gominola ;)